Tu vida ideal no está de vacaciones: el cambio lo puedes generar desde aquí

Daniel Vázquez

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Tu vida ideal no está de vacaciones, está en tu ciudad. Diseñar una rutina que te funcione a ti no tiene por qué significar coger las maletas y pirarse de viaje por el mundo entero. Se pueden hacer muchas cosas para cambiar aspectos que no te gustan de tu vida actual sin cambiar tu lugar de residencia.

Y las excusas pueden ser de lo más variopinto -son respuestas automáticas de tu ego y de tu mente analítica-:

 

TIEMPO: “¡No tengo tiempo!”

 

DINERO: “Necesito dinero, ahora necesito un trabajo que me dé pasta”

 

GANAS: “No tengo ganas. Tengo dinero y tiempo, pero lo que me falta es motivación”

 

CONTACTOS: “No tengo contactos. Para hacer eso tengo que conocer gente que me enchufe”

 

TRABAJO: “¡Con todo el trabajo que tengo… imposible!”

 

FAMILIA: “Mi novio/novia/marido/mujer no lo vería bien”

 

HIPOTECA: “Sí, ¿y cómo pago la hipoteca?”

 

ESTUDIOS: “Hasta que no acabe la carrera, no hay nada que hacer”

 

¿Cuál o cuáles son tus excusas?

 

Para todos estos handicaps existe una solución, solo hay que proponerse el objetivo de salir de esa espiral de conformismo y atreverse a soñar con una vida en la que trabajemos en lo que de verdad nos sale bien y es uno de nuestros talentos.

 

Aprende a diseñar tu estilo de vida y sé consistente con el cambio

 

La fórmula para llegar a resultados satisfactorios se podría basar en:

 

TALENTO (HACERLO BIEN O SABER HACERLO) + GANAS DE HACERLO (DEDICACIÓN -QUE NO PASIÓN, LUEGO OS EXPLICO POR QUÉ-) + OPORTUNIDAD EN EL MERCADO (GENTE QUE NECESITA LO QUE SABES HACER) = NUEVO ESTILO DE VIDA BASADO EN TU TALENTO

 

Fácil no va a ser, eso está claro. Es por eso por lo que primero, antes de ponerse manos a la acción, hay que identificar cuáles son las excusas que manejan el cotarro y ver cuáles son nuestros puntos fuertes (talentos o virtudes) para poder compensar esa negatividad de las excusas. Y unos buenos patrocinadores en esta época de transición (pareja, padres, amigos, mentores, banco, becas…), ya sea con liquidez económica o apoyo, que puede ser de tipo emocional, motivacional, con recursos que necesitemos…

Lo importante es no dejar que esas excusas eclipsen nuestro deseo de cambiar a algo mejor.

 

 

¿Cómo estoy hoy, aquí y ahora?

 

Para obtener una radiografía de cómo te encuentras hoy con tu vida, hay muchas herramientas disponibles en el ámbito del Coaching y de la PNL, yo para empezar recomiendo uno muy bueno: la rueda de la vida.

 

 

¿Qué es eso que sabes hacer que te pide todo el mundo?

 

Y en el caso de que no sepas por dónde empezar, yo te recomiendo este pequeño ejercicio. Selecciona a varias personas que te conozcan bien (es preferible encontrar gente cercana con la que hayas compartido tiempo de convivencia, ellos pueden darte información muy valiosa que está en tu área ciega -aquella que no vemos de nosotros mismos-) y hazles estas tres preguntas:

  1. ¿Qué virtudes crees que tengo? (eso que sé hacer bien por lo que crees que la gente puede venir a mí)
  2. ¿Qué podría mejorar de mí?
  3. ¿Qué problemas tienes en tu vida que crees que yo podría ayudarte a solucionar de alguna manera?

El objetivo de estos cuestionarios no es que te refuercen el ego (que también, porque habrá respuestas que te molen, seguro), sino ayudarte a arrojar luz sobre tu esencia, esa gran desconocida eclipsada por el ego. Desde ahí dentro, desde el núcleo de nosotros mismos, nace el verdadero talento. Y lo puedes sacar si buceas un poco (solo o en compañía).

 

¿Cómo sería un día ideal en tu nueva vida?

 

Lo principal a la hora de diseñar un nuevo estilo de vida es tener en cuenta las necesidades físicas lo primero de todo, ya que sin el cuerpo no vamos a llegar muy lejos. El cuerpo es nuestro vehículo en esta vida. Y para eso necesitamos cubrir ciertas áreas dentro de este apartado:

 

DORMIR

Se recomienda 7 horas (8 no hace falta, aunque si puedes, mejor que mejor), es lo que el cuerpo necesita para regenerarse adecuadamente. Es recomendable que puedas hacer coincidir el biorritmo con las horas del día de forma natural, es decir… que lo ideal sería dormir por la noche y vivir de día -trabajar de noche es una putada para el cuerpo, se pongan las empresas como se pongan-.

 

ALIMENTACIÓN

Se recomienda hacer 5 comidas al día (por mucho que haya algunos que digan lo contrario, el cuerpo necesita desayuno (nada más levantarse), almuerzo (a media mañana), comida (al mediodía), merienda (a media tarde) y cena (por la noche). Hay incluso quienes después de cenar -antes de dormir- hacen una última ingesta (infusiones o similares).

En este sentido, yo me he puesto varias alarmas en el móvil para recordarme que vaya a la cocina a preparar la comida a mi hora… También hay que saber colocar las cinco comidas en sus intervalos correctos (entre comida y comida deberían pasar como mínimo 2 horas).

No es tan importante lo que comemos, sino cómo lo comemos. Por muy sana que sea tu ensalada, si te la comes con prisas y en 5 minutos, a tu cuerpo no lo alimentarás igual de bien que si lo haces tranquilamente y sin ver la tele, cabreándote por cómo está el mundo de mal o si comes mientras trabajas con el ordenador delante.

 

HIDRATACIÓN

2 litros de agua al día suena a barbaridad, pero si nos paramos a pensarlo un poco, para 24 horas no es tan descabellado, ya que nuestro cuerpo está en constante funcionamiento y nuestro organismo necesita fluidez para funcionar. Somos agua, básicamente.

Por cierto, existen aplicaciones de smartphone/tablet que te avisan cada ciertos intervalos a lo largo del día para que te hidrates (5 apps para beber agua). Estaría bien tenerlas en cuenta.

 

DEPORTE

Convendría que nos activáramos un poquito, aunque sea dar un paseo de media hora al día, con eso ya pones el cuerpo en marcha y le sacas de la rutina de siempre. Por ejemplo, estaría bien que en vez de usar el ascensor, usaras las escaleras. O en el metro, escaleras normales en vez de mecánicas.

Si además, decides programarte una rutina para entrenar de forma habitual (aquí yo te recomiendo que hables con algún entrenador personal o algún monitor de tu gimnasio, siempre están encantados de ayudarte en este sentido -aparte de que es su trabajo, te pueden dar algún que otro consejo para animarte a empezar, aunque no les contrates al principio-), mejor que mejor.

Lo más importante en este punto es que contrastes tu rutina de entrenamiento con alguien que sepa, ya que si te pones a entrenar por tu cuenta sin saber lo que le va bien a tu cuerpo, podrías acabar lesionándote a la primera de cambio.

 

TRABAJO

¿Tienes una jornada completa que te impida hacer mucha cosa fuera de tu horario de trabajo? ¿Media jornada? ¿Eres freelance y trabajas desde casa o desde un espacio de co-working? Aquí hay muchas opciones para rendir mejor.

En función de lo que quieras conseguir, se puede hacer una cosa u otra. Pero yo lo que he probado en los diferentes espacios de trabajo en los que he estado ha sido programarme intervalos de FOCO con temporizadores (ya sea en el móvil o con un huevo de cocina de estos baratos -el tic tac incentiva a la concentración, aunque al principio parezca que no) o incluso con música o podcasts mientras trabajo.

Aquí no hay una fórmula mágica. Cada uno, por su personalidad y carácter, le vendrá bien una cosa u otra, así que estudia qué tipo de aliado te puede venir mejor para mejorar la concentración en tus horas de trabajo ¡y a por ello!.

Otra cosa que me ha ayudado mucho a lo largo de mi carrera profesional también ha sido decirme a mí mismo que la vida personal la solucionaré fuera del trabajo, no en horas de trabajo, con esto intentamos frenar nuestra mente de interferencias durante nuestro trabajo… y que nos cundan más los minutos.

 

ESTUDIOS

Se dice que una buena actitud es la de aquel que siempre está dispuesto a aprender cosas nuevas. También aportaré que no todo conocimiento es necesario y que de vez en cuando tenemos que “vaciar la taza”, y dejar tiempo para integrar los conocimientos que hemos ido adquiriendo.

Sócrates, hablando sobre Platón, dijo lo siguiente:

«Este hombre, por una parte, cree que sabe algo, mientras que no sabe [nada]. Por otra parte, yo, que igualmente no sé [nada], tampoco creo [saber algo].»

 

Siempre está bien pensar en grande y vislumbrar qué elementos podría tener el lugar en el que vivimos. Esto nos hará también saber cuánto de eso tiene nuestro lugar de residencia actual y si cabría la posibilidad de mejorar nuestras condiciones haciendo desplazamientos mínimos.

 

¿Cuáles son tus destinos favoritos de viajes? ¿Por qué?

¿Se podría encontrar algo parecido donde vives o cerca para satisfacer esa necesidad?

 

(La respuesta a esto último puede ser obvia, pero si investigas bien donde vives, a lo mejor te sorprendes de que no le sacas el provecho adecuado a tu ciudad/pueblo).

 

Perseverancia, dedicación y foco

 

De nada sirve que hagas mucho si no lo sabes mantener de forma habitual. Por eso, realmente la «pasión» puede jugarnos una mala pasada, porque podemos dar más energía de lo adecuado y no llegar al objetivo que queremos. De ahí que yo la llamo «dedicación», quitándole el componente extremista de la pasión (que nos venden, por cierto, muchos gurús vende-humos para estar «on fire»).

Muchas personas crean cosas y luego no luchan por mantenerlo en el tiempo. Aquí me incluyo, aunque con el tiempo he aprendido a saber elegir mejor mis batallas -no siempre acierto, pero voy mejorando-; y a no decir que SÍ a todo lo que me piden en esta vida. Habrá cosas para las que habrá otros mucho mejores que yo, y dejarles paso de una forma honesta y humilde sin querer acaparar más de lo que podemos gestionar, también es una virtud.

Después de toda esta reflexión, ya solo queda ponerse a ello y trazar un plan de acción realista, formulando un objetivo correctamente (para lo que te puedes ayudar de este post que escribí hace tiempo) y eligiendo pequeños pasos para conseguir los resultados deseados en el plazo que nos marquemos.

¡MUCHA SUERTE!

 

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