Harto de gurús 2.0

Daniel Vázquez

In Cápsulas, Coaching Posted

No es lo mismo alguien que monta toda su reputación y su obra en base a la ostentación de su propia creatividad y ego (y creatividad basada en el ídem), que aquellos que realmente están interesados en aportar algo constructivo al mundo, que no creen tanto en el marketing o la apariencia como su principal vehículo, sino en sus contenidos o su savoire-faire.

Si bien es cierto que hoy en día sin Diseño ni Marketing no puedes ir a ningún lado, ya que son partes muy importantes dentro de la marca… la gran verdad es que al final se pilla a los que van de Másteres del Diseño y el Marketing sin tener ideas ni contenidos nucleares que sean de utilidad ni cumplan con las funciones que prometen. Porque al final, señores, lo que importa es la calidad del producto y su contenido. Por muy bonito que sea, si no cumple con su función, no me sirve.

Yo soy de los que creen que menos es más y que la funcionalidad y la estética tienen que ir de la mano, pero siempre siendo realistas y sin teñir el producto de ese tufo hipster ni pretender ser más nórdico de lo que realmente son.

También soy de los que piensan que el cliente va por delante, y que si él te pide que lo recargues, es lo que ese cliente quiere para su producto, es suyo. Luego se puede argumentar que el cliente quiera cosas que no son viables, pero en un principio, él es quien tiene la idea y el proyecto. El profesional que le provee de sus servicios es un acompañante a la visión del cliente y no debe eclipsar con su ego las necesidades del cliente ni intentar venderle sus necesidades como diseñador/coach/periodista/etc. Si el cliente le pide que el diseñador le dé su visión y diseñe según su ego, entonces: ¡adelante!

Ego desbordado + Creatividad Impresionante + Marketing rompedor + Producto «salvador y superlativo» = Gurús vende-humos maravillosos

La mayoría de los Gurús vende-humos te venden su método como «el único», «el maravilloso», «el mejor», con superlativos, con un montón de referencias que le avalan como el que mejor cubre esa necesidad en el usuario, engrandeciéndoles.

Sin embargo, cuando el talento y la creatividad se construyen desde otro lugar que no es el ego, y están conectados con una visión que va más allá de promocionarse y ganar dinero, el fin es ayudar a otros y ofrecer un producto de calidad. Para vender esto también hay que tener cuidado, puesto que con una mala comunicación que no honre los valores de nuestro producto en su justa medida podemos caer nuevamente sin querer en el saco de los gurús vende-humos. Por eso es tan importante trabajar con el ego y la esencia: ver quién es quién. De esto va parte de mi trabajo como Coach Existencial: acompaño a las personas a conocer su esencia y a saber activar el botón del volumen de ambas, saber identificar cuándo están viviendo desde el ego o desde la esencia. Porque la máquina no la debería conducir el ego, sino la esencia.

Yo he visto muchos gurús del Marketing y la Publicidad pasar por delante de mis ojos y también he trabajado en empresas donde vi que había profesionales dominados por sus egos. Es por eso por lo que he decidido ir saliéndome paulatinamente de ese sistema y no favorecer esa forma de trabajar. Mis valores y mi ética van primero: probablemente no me dejaré comprar por dinero -tentación a la que muchos acaban cayendo, para construirse una vida de bienes materiales y escudarse en un “Porque yo puedo permitírmelo”-, aunque con esto esté sentenciándome para muchas empresas.

Y lo peor de los Gurús vende-humos no es que sean ese perfil de personas que hacen las cosas por los motivos incorrectos o con las formas incorrectas, sino que ellos mismos celebran esa venta de humos pensando que realmente es la mejor forma: en parte eso es verdad, es SU forma, pero no la que deberíamos tener todos los demás: que nos dejen elegir nuestro camino, hombre ya. Ahí ya entra la percepción, la ética y los valores de cada uno.

Estas personas que comentaba antes que basan su éxito en el talento y en su creatividad, saben que su Marketing es importante pero no es el motor de sus actividades ni lo necesitan a priori, ya que su producto o servicio se vende por sí solo o mediante el boca-oreja, porque responde a una necesidad real sin aditivos artificiales. También existe el caso de que sea un producto muy bueno y no venda, pero entonces tenemos otro tipo de estrategias para solucionar ese problema. Una comunicación más efectiva y trabajar en cómo llegar a las personas no es tanto Marketing persuasivo o Publicidad engañosa, sino una cuestión humana y de sentido común, además de un ejercicio de simplicidad, síntesis, sobriedad y humildad.

 

¿Por qué no me gusta el enfoque de los gurús vende-humos maravillosos?

 

He estado muchos años trabajando en sitios donde vi que el foco no estaba puesto en el propósito (algo más allá de nosotros mismos), sino más en la misión: ser una fábrica de dinero y productividad. A lo que me pregunté:

 

¿Dónde quedan las personas? -no, realmente no te importan, te importa su dinero-

 

Es peor esto cuando trabajas en empresas donde aparentemente creen que trabajan para las personas pero donde realmente esas premisas son tapaderas que debajo esconden a muchas personas que no concilian vida laboral con personal, pero en la visión de empresa se jactan de que es uno de los pilares de la organización. Del dicho al hecho hay un trecho.

Unos te dirán que “no les importa lo que te pase en tu vida personal, pero tienes que ser profesional y saber separar” (véndete a los dinosaurios de las empresas) y otros directamente no te lo dirán y al final te dirán que no te renuevan el contrato, pero lo que es una realidad es que las personas cuando estamos mal, nos quemamos o nos ahogamos y el cuerpo acaba hablando por sí solo. Es nuestra responsabilidad hacer algo con todo eso.

Estamos en la sociedad del microondas, como diría una muy buena amiga: lo queremos todo ya, preparado y envasado previamente, calentarlo dos minutos y listo. Con los becarios y los contratos precarios que se hacen en la sociedad de hoy en día, lo mismo. La personalización y lo que le ocurra a las personas nos importa cada vez menos. Es una pena, porque tenemos a toda una población sufriendo en sus casas y en sus puestos de trabajo, en sus vehículos, contribuyendo a que esto siga ocurriendo. Yo no creo en esa filosofía. Sé que eso me alejará de amasar fortunas por la vía convencional, pero al menos todo lo que salga de mi marca tendrá la garantía de que le he puesto mi dedicación, mis valores, mi consciencia y su precio justo.

Se nota cuando alguien trabaja por el dinero y no porque realmente le guste; la buena noticia es que no estamos obligados a vivir así (y tampoco a tener que dejar nuestro trabajo por otro “mejor”).

El trabajo, además de darnos de comer, nos debería realizar de alguna manera; y si no lo hace, tienes que ser consciente de ello y saber que hay mil formas de hacer que esa actitud profesional vaya por delante, estés en el trabajo que estés.

Esto es algo que he aprendido tras unos cuantos batacazos, siempre en el mismo escalón. Creo que los valores venden a los profesionales, y se huele. Esto es una impresión que va por delante, pero de esta intuición ya hablaremos más adelante.

1 Comments

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  • Natalia
    26 abril, 2017 at 13:25

    Dani tío, acabo de leer tu presentación porque releía de nuevo el artículo. Eres genial, ya lo sabes pero «sabelo» más 😉 me encanta como te expresas! Tienes un don para transmitir amigo! Que bien puesto estás donde estas. Q grande. Un besazo y ganas de verte. Dime un día y hacemos un vermut por BCN.

    Natalia Galván